Ampliar la participación ciudadana en la ONU

Podemos lograr un compromiso más activo de la sociedad civil a través de la apertura y la transparencia dentro del sistema de la ONU, incluyendo el acceso público a reuniones, programación de reuniones en otros lugares o países, e incluso permitiendo manifestaciones públicas

participación ciudadana

Con un enfoque renovado en el papel de la sociedad civil en las Naciones Unidas, se ha producido un debate alentador sobre cómo aumentar la participación de la sociedad civil a nivel internacional. De hecho, el secretario general, António Guterres, ha dicho que la sociedad civil es “un instrumento clave para el éxito de la ONU de hoy”. Enfocados en esta idea, varias organizaciones como CIVICUS, las Misiones Permanentes de Chile e Irlanda, el Servicio Internacional para los Derechos Humanos, el Movimiento Mundial por la Democracia y otros, reunieron el 17 de Octubre el Relator especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de reunión y de asociación, los representantes de los Estados, los órganos de la ONU y la sociedad civil para un evento paralelo con el fin de discutir estrategias para mejorar la participación. En el evento titulado Ampliar la participación ciudadana en la ONU”, los participantes estuvieron de acuerdo en que falta mucho por hacer para permitir que la sociedad civil participe activamente y su opinion sea escuchada en la toma de decisiones.

El Excmo. Sr. Cristián Barros Melet, Embajador de Chile, dijo que era importante para su país ser el anfitrión del evento y reconoció la relevancia de involucrar a la sociedad civil debido a su “papel crucial” en el avance de los derechos humanos, tales como los derechos de las minorías y la igualdad de género. “Mi país reconoce la gran importancia de la sociedad civil en el sistema internacional y su contribución al fortalecimiento del sistema internacional de derechos humanos”. Existe una gran necesidad de más espacios seguros para las ONG y otras organizaciones que operan dentro de los Estados miembros, asimismo, reconoció las diferentes libertades y la influencia de las ONG de un país a otro.

Craig Mokhiber, director de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Nueva York, dijo que el compromiso de la sociedad civil en el proceso político es, en efecto, un derecho humano protegido en virtud de la Declaración Universal de los Derechos Humanos “consecuente con las normas y valores de la ONU”. Esto está “enraizado en las leyes de derechos humanos”, dijo, pero al mismo tiempo es también un “imperativo categórico”. Es crucial involucrar a la sociedad civil, ya que ninguna institución puede funcionar sin la participación ciudadana y las perspectivas que diversos electores aportan a una discusión. Sin embargo, también indicó: “No hemos cumplido del todo con nuestras obligaciones” en lo que respecta a involucrar a la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones. Señaló que debería realizarse una “reforma del mecanismo” por medio de la cual la sociedad civil pueda lograr un mayor acceso y formar parte de las decisiones que se toman en la ONU.

Eleanor Openshaw, jefa de la oficina de Nueva York del Servicio Internacional para los Derechos Humanos, expresó que la sociedad civil es importante porque es un “complemento y contrapeso al Gobierno”. La ONU debe involucrarse más a fondo con la sociedad civil porque “conduce a mejores resultados en materia de derechos humanos” y porque la sociedad civil es un “pilar de los valores democráticos” que a menudo proporciona alertas tempranas de posibles abusos. Indicó que la participación no es solo “nuestro derecho”, sino que también es necesaria para que todas las voces sean escuchadas. Explicó que la relación entre las ONG y la ONU es una “relación en evolución” que “se supone que crecerá” y en lugar de dejar a las personas fuera, se debería abrir más la puerta.

Orsolya Bartha, asesor principal en desarrollo sostenible en la Alianza Internacional de la Discapacidad, ha visto un avance en cómo la ONU involucra a la sociedad civil. Por ejemplo, dentro de los objetivos de desarrollo del milenio, no había ningún enfoque específico con respecto a las personas con discapacidad. Pero, en la agenda del 2030, se incluyó el desarrollo de las personas con discapacidad debido a que este grupo fue “invitado a la mesa”, expresó, e igualmente tendrán una labor que cumplir dentro del proceso de supervisión. Sin embargo, dijo Bartha, aunque hubo un punto en el que parecía que la ONU “abriría sus puertas”, ella considera que el acceso se está “reduciendo otra vez.” De hecho, queda mucho por hacer para involucrar a la sociedad civil, expresó. Para lograrlo, es importante para la sociedad ser convocada a participar en reuniones de relevancia, sobre todo, en foros de alto nivel.  Las reuniones donde se formulan resoluciones importantes, por lo general, se realizan a puerta cerrada.  Estos grupos también necesitan tener acceso a documentos e información, poder organizar eventos paralelos y hacer contribuciones significativas a la discusión. Bartha recomendó fortalecer el sistema actual de coordinación de la participación de la sociedad civil dentro de las Naciones Unidas y, lo más importante, proporcionar los fondos para hacerlo.

Para alcanzar la meta de una participación más activa por parte de la sociedad civil, el liderazgo dentro de la comunidad de la ONU es crucial, señaló el Sr. Mokhiber. La clave está en más apertura y transparencia dentro del sistema de las Naciones Unidas, incluyendo el acceso público a las reuniones, programas, encuentros en otros lugares o países e incluso permitir manifestaciones públicas en las Naciones Unidas lo que, en conjunto, promovería una mayor participación de la sociedad civil a realizar aportes con respecto a la toma de decisiones.