Declaración a la 62ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

Todo esfuerzo que aborde los desafíos de las comunidades rurales debe incorporar un enfoque de transformación de género que aborda las fuentes de desigualdad entre hombres y mujeres

Como organización no gubernamental acreditada por el ECOSOC, Dianova participa anualmente en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés), celebrada en la Sede de las Naciones Unidas en marzo. Cada año, Dianova presenta una declaración escrita a la comisión abordando los temas prioritarios de la CSW y ofreciendo recomendaciones a los gobiernos y otras partes interesadas.

Mujeres indianas sonriendo

Las mujeres rurales son el pilar económico y emocional de sus familias y comunidades – fóto: McKay Savage, via Flickr – CC

Una llamada para erradicar la desigualdad de género en las áreas rurales

Con motivo de la  62a Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, Dianova hace eco de las voces ignoradas de millones de mujeres y niñas rurales y pide a los Estados Miembros que desglosen la información de esta población para poder adaptarse a sus necesidades y convertirlas en una prioridad en sus esfuerzos por erradicar la pobreza. Para empezar a pensar en las soluciones adecuadas, es necesario acabar con las lagunas de información que hacen a las mujeres y niñas invisibles en las estadísticas, normativas y toma de decisiones, y que contribuyen a la perpetuación de las desigualdades de género estructurales.

Soluciones de transformación de género para las mujeres y niñas rurales

Las mujeres rurales son el pilar económico y emocional de sus familias y comunidades: representan una media del 43% de la mano de obra agrícola y además también tienen que realizar dobles o triples jornadas en su papel de principales cuidadoras y responsables de todas las labores reproductivas de su hogar (Women Watch). Además, en el mercado laboral suelen estar sometidas a trabajos no remunerados, mal pagados o infravalorados, temporales, peligrosos e informales. Si esta es una realidad común en las ciudades, para las mujeres en las zonas rurales la situación es todavía más grave.

  • La mala infraestructura rural y la falta de servicios sanitarios contribuye a que se mantenga el statu quo de los roles culturalmente asignados a un determinado género y restringe las oportunidades para las mujeres todavía más. Para cambiar esta realidad, cada esfuerzo para afrontar los retos de las comunidades rurales debe incorporar soluciones centradas en la transformación de géneros, y afrontar el origen de las desigualdades entre los hombres y las mujeres en contextos determinados. Los programas y las normas en este campo deben centrar sus objetivos en la igualdad de género y los derechos de la mujer y deben entender las relaciones de género en la comunidad, así como las barreras específicas que impiden a las mujeres rurales un pleno acceso al mercado laboral.

Revelando barreras para la igualdad de género que afecta a las mujeres y niñas rurales

La contribución de las mujeres rurales a la sociedad está normalmente limitada por una variedad de razones bien conocidas y normalmente más agravantes comparadas con los hombres rurales o las mujeres y los hombres urbanos, como: las funciones laborales restrictivas de género; la falta de educación y formación y de acceso a los créditos y a las tecnologías agrícolas; la discriminación y la falta de flexibilidad en el mercado laboral; la violencia doméstica; la falta de acceso a los servicios o de confianza en el sistema público, etc. La perpetuación de tales condiciones desequilibradas lleva a las mujeres rurales a estar globalmente mucho más afectadas por la pobreza que los hombres, a tener menos acceso a servicios sanitarios y otros, tanto como a recibir menos educación y ser más dependientes de sus parejas que los hombres. No se puede negar que la falta de empoderamiento económico es una causa notable para la subyugación de la mujer rural en los espacios privados y públicos, tanto como la falta de representación en los organismos de decisiones de sus comunidades y a nivel nacional y, a su vez, agrava la vulnerabilidad de la violencia doméstica.

  • Para poder avanzar y romper el ciclo de pobreza de las mujeres y niñas rurales, deben conocerse perfectamente la realidad en las que estas viven y las necesidades generadas por esta realidad. Aunque los retos a los que se enfrentan las mujeres rurales y urbanas en muchas ocasiones suelen coincidir, algunas condiciones pueden ser particularmente relevantes en los contextos rurales, tales como el impacto de los asuntos relacionados con los derechos de la propiedad, la mutilación de los genitales femeninos y el aislamiento. Por lo tanto, producir información desglosada y sensible al género así como información que pueda capturar las específicas situaciones vividas por las mujeres en las áreas rurales es un paso fundamental para asegurar que las particularidades de estas circunstancias destacadas sean reveladas. Para conseguirlo, el gobierno debe  interactuar con agencias de campo, ONG  y otros proveedores de servicios y datos con conocimiento real de las comunidades para que puedan ser parte integral de la planificación, coordinación y control.

Más allá del empoderamiento económico: crear cambios estructurales para las mujeres y niñas rurales

Alcanzar el empoderamiento económico es un paso esencial para la autosuficiencia, libertad e independencia de las mujeres y niñas rurales y sus familias. Sin embargo, el empoderamiento económico no es suficiente para acabar con la desigualdad de género que prevalece en las zonas rurales como en otras partes. Serán necesarios cambios estructurales para crear relaciones sostenibles de género y permitir que las mujeres y las niñas progresen en igualdad de condiciones y conseguir la emancipación en todos los aspectos de sus vidas. Es evidente que no enfrentarse a conjuntos de obstáculos más amplios  que perpetúan la discriminación y desigualdad de género continuará perjudicando profundamente a las mujeres rurales, también en edades tempranas causando un impacto en el presente y el futuro de las niñas rurales.

Por ejemplo, en demasiadas partes del planeta, la educación de las niñas rurales se ve afectada, y, a menudo,  interrumpida debido al matrimonio infantil, los embarazos adolescentes, la falta de transporte o debido a la violencia sexual doméstica, en el colegio o de camino al colegio. A pesar del progreso realizado en algunas regiones, tales barreras estructurales de género todavía prevalecen en algunas regiones rurales empobrecidas, poniendo en peligro el desarrollo pleno de las niñas rurales, impidiéndoles vivir su infancia y, esencialmente, su habilidad para disfrutar de la igualdad de condiciones y oportunidades para ejercitar sus derechos humanos. Hay muchos modos de provocar cambios y empezar a conseguir un progreso concreto para acabar con la desigualdad de género y mejorar las vidas de las mujeres y niñas rurales:

  • El uso efectivo de herramientas para aumentar la conciencia de la igualdad de género en todos los miembros de las comunidades y hacer un esfuerzo especial para involucrar a los más marginados en estas conversaciones.
  • Proporcionar formación sobre la igualdad de género, técnicas participativas y comunicativas para las mujeres en las regiones rurales para promover el liderazgo de las mujeres en los espacios públicos y foros para la toma de decisiones en sus comunidades.
  • Eliminar las barreras existentes para las mujeres y niñas para que puedan tener el mismo acceso a un empleo, herramientas, semillas y todos los recursos necesarios para su trabajo; todos los niveles de educación en su idioma de preferencia; transporte seguro; tecnología; una gama completa de servicios sanitarios – incluido apoyo psicológico y sexual y salud reproductiva; y otros servicios, incluido el cuidado infantil y las subvenciones laborales.
  • Incorporar la igualdad de género en el programa escolar, formar a los profesores para que animen por igual a las niñas y los niños a lo largo de sus estudios, y proporcionar formación para las mujeres con experiencia y también las más jóvenes en trabajos menos tradicionales.
  • Fomentar oportunidades económicas para las mujeres rurales mejorando sus conocimientos sobre tecnologías agrícolas y ofreciéndoles un amplio abanico de formación de técnicas en sus propias comunidades.
  • Promover prácticas agrícolas sostenibles para garantizar la seguridad y salubridad de los alimentos, y como un medio para promocionar el desarrollo de las áreas rurales. Además, apoyar la agricultura para que siga siendo una opción atractiva y viable para la gente joven.

Conclusión