Problemas de salud mental: estigmatización y factores de riesgo

La reunión mensual del Comité de las ONG de Salud Mental fue realizada en Nueva York en alianza con los gobiernos de Jamaica y Tailandia y con soporte de UNICEF y OMS

Por miedo a la estigmatización las personas con depresión suelen evitar buscar tratamiento y ayuda en Tailandia. En los países desarrollados también existen altos niveles de depresión, pero casi no se habla de ello. Esas fueron parte de las temáticas discutidas en la reunión mensual de noviembre del Comité de las ONG de Salud Mental, cuyo título fue “Enfermedades no transmisibles”.

El evento puso el foco en la estigmatización y en los factores de riesgo que pueden gatillar el desarrollo de la depresión, tales como el consumo de tabaco y alcohol, además de la ausencia de dietas saludables y la falta de actividad física.

Para la OMS, la polución y el cambio climático también pueden incidir en forma negativa en la salud mental y física de las personas. Por esa razón, el encuentro apuntó a que la educación y la creación de conciencia sobre esos temas es clave para generar programas de soluciones sostenibles. Es decir, que aumente entre la gente el conocimiento sobre los alimentos, ropa y materiales que consume y que elija aquellos que causen un menor impacto ambiental.

Además, un grupo vulnerable propenso a sufrir problemas de salud mental son los migrantes porque son propensos al impacto de una nueva ciudad, de la falta de oportunidades y pérdida de su identidad, entre otros.

Al menos una de cada cinco personas sufrirá un problema de salud mental en su vida. Por este motivo, a nivel global se hace indispensable el apoyo político de alto nivel y el asegurar los fondos para programas de prevención. En Jamaica, por ejemplo, se han instaurado planes para impulsar estilos de vida sostenible y promoverla salud mental en ese país.

Depresión y adicciones

Según las estimaciones de la OMS, más de 350 millones de personas sufren de depresión en todo el mundo mientras que solo la mitad de ellas reciben tratamiento. Además, se estima que hasta un tercio de las personas clínicamente deprimidas consumen drogas o alcohol, como una forma de automedicación para aliviar los sentimientos de baja autoestima y desesperanza que caracterizan a esta enfermedad. Por lo tanto, es fundamental abordar los trastornos de la salud mental en programas de tratamiento especializados para detener su progresión y ayudar las personas a construir una vida saludable y productiva.