Crisis de opiáceos: la declaración de urgencia sanitaria no es suficiente

Comunicado de prensa – Dianova International considera insuficiente la declaración de emergencia sanitaria anunciada por el presidente Trump referente a la epidemia de opiáceos en EE.UU.

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El anuncio presidencial permite dar relevancia a la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos, pero de momento no permite obtener fondos adicionales – fóto Eric Norris, licencia: CC BY 2.0 – via Flickr

En un anuncio en la Casa Blanca el jueves, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la crisis de opiáceos es una emergencia sanitaria y prometió aliviar el flagelo de la drogadicción en el país.

Barcelona, Octubre 2017 – La epidemia de los opiáceos en Estados Unidos tomó relevancia ayer, luego de que el Presidente Donald Trump declarara una emergencia sanitaria pública. No es un problema menor, ya que en promedio siete personas murieron cada hora por sobredosis en Estados Unidos durante 2016, sumando un total cercano a 64 mil fallecidos.

Dianova International apoya la declaración del presidente norteamericano porque pone de relieve una crisis de enormes proporciones y podría permitir, entre otras medidas, la contratación de especialistas para enfrentar la crisis y ampliar el uso de servicios de telemedicina para tratar a las personas en áreas rurales devastadas por el uso de opiáceos, donde a menudo hay escasez de médicos.

Sin embargo, Dianova International lamenta el hecho de que el Sr. Trump haya descrito la crisis como una “emergencia sanitaria” en lugar de una “emergencia nacional” como había prometido hacerlo en una declaración realizada en agosto pasado. La declaración de una “emergencia nacional” habría permitido desbloquear rápidamente los fondos necesarios para implementar los tratamientos médicos que muchos expertos en salud pública consideran esenciales, mientras que, por el momento, la directiva del presidente de EE. UU. no permite la obtención de fondos adicionales.

Para Dianova International es preocupante ver como entre 1999 y 2015, más de 560.000 personas perdieron la vida por esta causa, una cifra que supera a toda la población de Atlanta. Por esta razón, como ONG manifestamos nuestro desasosiego y seguimos en un trabajo conjunto con todos nuestros miembros y sedes a nivel mundial en la prevención de las adicciones de opiáceos y otorgando el apoyo necesario a quienes están sufriendo este grave problema.

Estamos convencidos de que la solución solo podrá concebirse con un conjunto de medidas, siendo uno de los objetivos prioritario reducir la cantidad de recetas de opiáceos prescritas por los médicos.  Esta situación ha disminuido un 18% entre 2010 y 2015, un porcentaje en el cual se debe seguir enfocando los esfuerzos gubernamentales y de salud.

Opinamos también que es imprescindible de parte del gobierno federal hacer un esfuerzo financiero adicional para las comunidades y los estados estadounidenses para la implementación de tratamientos específicos para las personas con trastornos de adicción, y que no sean ellas quienes deban buscarlos. En ese aspecto, es necesario implementar programas residenciales a medio y largo plazo en comunidades terapéuticas y afianzar los programas de sustitución con metadona o buprenorfina, que están entre los tratamientos más eficaces.

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