El papel de la higiene menstrual en el desarrollo

El papel de la gestión de la higiene menstrual en el logro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

Presentación de la copa menstrual

Presentación de la copa menstrual a un grupo de mujeres de Meru (Kenia) – foto: The Sustainable Sanitation Alliance (SuSanA) – Licencia CC

 

Por Joanna Nappi – La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas es un plan de acción compuesto por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)que busca erradicar la pobreza para el año 2030.  Cada julio, las Naciones Unidas realiza un Foro Político de Alto Nivel (HLPF, por sus siglas en inglés) sobre Desarrollo Sostenible, que actúa como un mecanismo para supervisar la implementación de la Agenda 2030 y proporciona una plataforma para la colaboración, el debate y las alianzas.

El tema de 2018 HLPF fue “Transformación hacia sociedades sostenibles y resilientes”, centrándose principalmente en el desarrollo sostenible Objetivo 6 (agua limpia y saneamiento), Objetivo 7 (energía limpia y asequible), Objetivo 11 (ciudades y comunidades sostenibles), Objetivo 12 (consumo y producción responsables), y Objetivo 17 (asociaciones para los objetivos).  Aunque el HLPF 2018 se centró en cuestiones relacionadas con la energía, el consumo y la producción, y WASH (agua, saneamiento, higiene), es imprescindible reconocer que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no se pueden entender o abordar de manera aislada.  Los objetivos están interrelacionados e interconectados, abarcando los dominios sociales, económicos y ambientales.

El tema de la gestión de la higiene menstrual (GHM) permite clarificar las interrelaciones dentro y entre los ODS.  La GHM segura, eficaz y digna es fundamental para crear sociedades sostenibles y flexibles; sin embargo, el tema se discute raramente a nivel local, nacional e internacional.  En un esfuerzo por fomentar la conciencia y arrojar luz sobre el estado actual de la GHM, la Coalición Internacional de Salud de la Mujer (IWHC) y WaterAid (en cooperación con la Delegación de la Unión Europea ante las Naciones Unidas y la Misión Permanente de Nepal) organizó un evento paralelo titulado, “Un enfoque basado en los derechos para la gestión de la higiene menstrual”, en el HLPF de 2018. A continuación, se indican algunas de las estadísticas, temas y recomendaciones principales que se trataron en dicho evento:

¿Qué es la gestión de la higiene menstrual (GHM)?

La GHM se puede definir como mujeres y niñas “utilizando material para la higiene menstrual limpio, que absorba o recoja la sangre y que pueda ser cambiado en privado, tan a menudo como sea necesario, durante el período de la menstruación, utilizando agua y jabón para higienizar el cuerpo, cuando sea necesario y teniendo acceso a instalaciones para disponer del material ya utilizado” (UNICEF y OMS, 2014).  Aunque la GHM se refiere principalmente a los componentes logísticos dela gestión de la menstruación, el tema plantea muchas implicaciones médicas, educativas, económicas y culturales.

¿Barreras relacionadas con la gestión de la higiene menstrual?

Todos los días, más de 800 millones de niñas y mujeres están menstruando (WASH United Girls, 2018).  La menstruación es una parte normal, saludable e inevitable de la vida de la mayoría de las niñas y las mujeres, sin embargo, es un tema que es descuidado y estigmatizado incluso en las regiones más ricas del mundo.  Por otra parte, cuando se mira a través del lente de la pobreza y las normas o tradiciones culturales más extremas, la GHM se vuelve exponencialmente más compleja.

  • Falta de acceso al agua y al saneamiento básico: 1 de cada 3 personas en el mundo no tienen acceso a sanitarios (OMS y UNICEF, 2015), y 1 de cada 9 personas no tienen acceso al agua potable (Water.org, 2018). La falta de acceso a instalaciones de agua y saneamiento no sólo conduce a las mujeres y a las niñas a evitar involucrarse en prácticas de gestión de higiene menstrual saludables, sino que requiere que caminen varias millas para encontrar un área privada (a menudo sin higiene) para su higiene personal, poniéndolas en un mayor riesgo de violencia y enfermedad, lo que dificulta su confianza y sentido de pertenencia en la esfera pública e interfiriere con sus actividades de la vida cotidiana.
  • Falta de acceso a productos de higiene menstrual, limpios y seguros, y métodos de lavado o desecho de los productos:  la mayoría de las niñas y las mujeres que viven en la pobreza (incluyendo niñas y mujeres en los Estados Unidos) no tienen acceso a productos asequibles de higiene menstrual como compresas, tampones desechables, copas menstruales o compresas reutilizables. A menudo, su única opción es el uso excesivo de un solo producto desechable, reutilizar trozos de tela y crear productos de materiales perjudiciales tales como hojas, hierba, estiércol y telas que han sido desechadas. Por ejemplo, en fábricas de Bangladesh, el 60% de las mujeres usan tela de la fábrica como producto de higiene menstrual, lo que lleva a infecciones y enfermedades; estas mujeres, en promedio, pierden de 6 a 8 días de trabajo por mes y no reciben paga durante este tiempo (IWHC, 2018).
  • Barreras en la escuela: menos de ⅓ de las escuelas de todo el mundo tienen aseos (WaterAid, 2018) haciendo que las chicas pierdan un 20% de la asistencia a la escuela (durante la menstruación) o que la abandonen totalmente (UNICEF, 2018). En muchos países (incluyendo pero no limitado a los países menos desarrollados o PMD), la menstruación es el catalizador para la deserción escolar, la transición a la edad adulta y, en consecuencia, el matrimonio infantil y el embarazo precoz. Cuando una niña abandona la escuela y se ve obligada a comenzar una familia propia, no puede recibir la educación o formación necesaria para obtener un trabajo en la esfera pública; sus opciones se limitan y se anulan sus sueños. Si todas las niñas fueran a la escuela y permanecieran el tiempo suficiente, sus vidas tendrían una trayectoria totalmente diferente, y se estima que se sumarían 30 billones (1012) de dólares al producto bruto mundial (Banco Mundial, 2018).
  • Creencias culturales extremas: La discriminación y las normas culturales nocivas complican aún más la menstruación y despojan a las mujeres y las niñas de su dignidad y confianza. En muchos países, la menstruación y la salud reproductiva son tabú; rara vez se discuten estos temas en la escuela o en el hogar, y las personas que menstrúan pueden ser consideradas sucias, impuras o vulnerables.  Las niñas a menudo no tienen idea de lo que les está sucediendo cuando empiezan a menstruar, haciendo del proceso biológico algo de lo que deben estar avergonzadas o que deben ocultar.  Por ejemplo, en las zonas rurales de Colombia, las niñas son aisladas en una choza durante su primer año de menstruación porque la cultura dicta que son vulnerable a los espíritus durante este período de su vida.  Sólo las madres y las abuelas tienen acceso a la choza para enseñar a la niña acerca de “ser mujer” y dirigir un hogar. Se espera que cuando la niña salga de la choza, contraerá matrimonio (WaterAid Colombia, 2018). Prácticas tradicionales extremas, como en el ejemplo anterior, están disminuyendo al tiempo que aumenta la modernidad, pero estas normas y sistemas de creencias siguen impactando en las vidas de miles de niñas cada día, influyendo en la tasa de cambio para el futuro.

Recomendaciones para mejorar la gestión de la higiene menstrual

  1. Involucrar a hombres y niños: eduque a hombres y niños en los aspectos biológicos de la menstruación y ayúdelos a comprender cómo su ignorancia y sus supuestos estereotipados perjudican directamente, no solo a las mujeres y a las niñas, sino a sus comunidades como un todo.
  2. Aumentar el acceso a las instalaciones de lavado seguro y privado
  3. Educar en la escuela sobre la gestión de la higiene menstrual, el proceso biológico de la menstruación y la salud reproductiva
  4. Fortalecer las capacidades locales: aumentar la conciencia y el acceso a los recursos de la comunidad, para que puedan proporcionar información y asesoramiento a las personas de la comunidad
  5. Hacer el cambio cultural de abajo hacia arriba: el progreso debe comenzar a nivel local, asegurando que las conversaciones y los cambios se hacen con empoderamiento, de una manera culturalmente sensible y que es práctica para la población
  6. Crear conversación: crear conversación a nivel local, nacional e internacional alrededor de las normas culturales perjudiciales, el estigma y el tabú que rodean la menstruación
  7. Clasificar los productos de higiene menstrual como “productos esenciales”: permitir que los cupones de alimentos y otros programas que el gobierno financia cubran el costo de los productos de higiene menstrual
  8. Datos desglosados

La gestión de la higiene menstrual es una cuestión de derechos humanos, que tiene una influencia directa e indirecta sobre el autoconcepto del individuo, la salud mental, la salud física y el bienestar económico. El éxito no se puede definir como el aumento porcentual en el acceso de mujeres y niñas a instalaciones de saneamiento o productos de higiene menstrual.  El éxito también se debe definir como la capacidad de una comunidad o un país para discutir abiertamente sobre la menstruación y el hecho de incluir a mujeres y niñas en los debates a nivel local, nacional e internacional a fin de lograr un cambio duradero, práctico, inclusivo y culturalmente sensible. El éxito debe incluir la dignidad, el respeto y menos violencia para mujeres y niñas.