Informes anuales

Nuestros informes anuales mencionan: los objetivos y resultados alcanzados en los programas y en la defensa de los intereses; las estructuras y procesos de gobierno, así como los cargos principales; las principales fuentes de financiación, procedente de empresas, fundaciones, gobiernos y personas físicas; los resultados financieros, en conformidad con las leyes y prácticas pertinentes y auditados por un revisor de cuentas independiente y cualificado, cuyo dictamen acompaña al informe mencionado.

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  • Informe anual 2016: ENES, FR
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Palabras de la Presidenta, por Mary-Christine Lizarza

Mary-Christine Lizarza, Presidenta de Dianova International

En la actualidad, Dianova ocupa una posición de referencia gracias a las competencias y al compromiso de nuestros equipos, que se dedican constantemente a brindar un servicio de calidad a todos nuestros beneficiarios. Como nueva presidenta, estoy orgullosa de Dianova, orgullosa de una organización que ha sabido profesionalizarse y adaptarse a los desafíos de nuestro tiempo sin descuidar lo que mejor sabe hacer: contribuir al desarrollo de los individuos, las comunidades y las organizaciones en los ámbitos social y humanitario.

Debemos continuar con esta labor día tras día. Necesitamos consolidar nuestra posición permaneciendo unidos y comprometidos en torno a nuestra misión. Debemos tener presente que nuestra organización no existe por sí misma, sino por la interacción y la integración de las personas que la componen. Nuestra razón de ser son las personas, por las que nos comprometemos, que confían en nosotros, nos apoyan y nos financian. Por último, todos aquellos que son los brazos, las piernas, la cabeza y el corazón de nuestra organización: nuestros empleados/as y colaboradores en el mundo.

Todos/as tienen en común, y muy arraigado en ellos, el mismo espíritu de solidaridad y compromiso, y para que puedan dar lo mejor de sí, es esencial implementar políticas de gestión de personas que permitan garantizar el bienestar en el trabajo, la conciliación de la vida familiar y laboral, la igualdad salarial, la distribución equitativa de puestos entre hombres y mujeres, así como la formación continua y el desarrollo del talento. Todo esto no se logra con el toque de una varita mágica: la  eficacia de esas políticas depende de una reflexión previa, de una comunicación adecuada y sin olvidar la medición de los indicadores de su impacto. Desde 2009 nos hemos comprometido a aplicar gradualmente el Modelo de Gestión de Personas Dianova. Hoy, me  complace destacar los muchos esfuerzos que se realizaron en este ámbito, los resultados así lo demuestran. ¡Caminamos en la dirección correcta!

Me gustaría señalar que, el pasado junio, tres nuevas organizaciones integraron la red Dianova: Ray of Hope (Pakistán), Slum Child Foundation (Kenia) y SPYM (India), deseándoles la bienvenida. Con la integración de nuevos miembros, la red se fortalece y logrará llegar más lejos y ser escuchada en más foros y reuniones internacionales. Como representantes de la sociedad civil, nuestro objetivo es defender nuestras convicciones – a favor de los derechos de los adictos, incluyendo el derecho al tratamiento, a favor del empoderamiento de la mujer – incorporando la experiencia adquirida en el campo de las ONG.

Para terminar, me gustaría agradecer una vez más a todos nuestros equipos por la ayuda que brindaron a todos aquellos que recurren a nosotros, a través de sus programas de prevención y tratamiento de adicciones, la promoción de la salud, la educación y la formación profesional, la acogida y el apoyo a los inmigrantes y refugiados, la asistencia a personas sin hogar e itinerantes, y la ayuda a jóvenes con problemas o para prevenir el VIH/SIDA.

¡A todos ellos, gracias!

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La carta del Presidente, por Luca Franceschi

luca-franceschiEstimados lectores, estimados amigos,

Este año quiero empezar la tradicional carta del presidente citando un párrafo de nuestra carta de responsabilidades de la red Dianova:

“Las organizaciones pueden complementar, pero en ningún caso sustituir el papel principal y la responsabilidad primaria de los gobiernos en cuanto a la promoción de un desarrollo humano justo y del bienestar de las personas, a la defensa de los derechos humanos y a la protección de los ecosistemas”.

Desde nuestro punto de vista la crisis que perdura en gran parte en los países donde estamos presentes, nos pone en evidencia algunas consideraciones claves para abordar el futuro de nuestra organización y del tercer sector en general, como familia a la cual pertenecemos.

Las políticas públicas en estos años han estado marcadas por un conjunto de medidas -recortes-, que han afectado mucho a las sociedades en general, a los diferentes sistemas de protección social y también al tercer sector.

Por un lado, nos preocupa ver cómo se reduce la capacidad de los diferentes sistemas de protección social en nuestros países, que han sido fruto de grandes conquistas civiles del siglo XX, para responder a las necesidades de los ciudadanos más desfavorecidos y por otro lado, la posible tentación de las políticas públicas de considerar el tercer sector como un posible actor para la constitución de un sistema de protección social de bajo coste, o peor aún, de restablecer antiguos sistemas de mecenazgo privado que, en el tiempo, podrían sustituir parcial o totalmente el compromiso político y de civilización por mantener un sistema serio, público de protección social basado en los derechos de la ciudadanía.

Nuestra organización se ve confrontada a esa realidad teniendo que adoptar a menudo las mismas recetas, sin olvidar el desarrollo problemático en un contexto de competencia con otros actores del mismo sector o de la empresa clásica privada, muy ajeno por tradición y valores a nuestra manera de ser, que por naturaleza prefiere los escenarios de cooperación.

Creemos que nuestro sector tendrá que estar muy atento a estas políticas, que, en el corto plazo, pueden darnos la impresión de garantizar la supervivencia alejándonos en contra del origen y de la legitimidad fundacional: la de una sociedad civil organizada complementaria, que nunca puede suplantar un sistema público que es quien debe garantizar las reglas del juego, la gestión de los recursos y la consecución del bien común.

Las cuestiones demográficas, el envejecimiento de las poblaciones, los flujos migratorios, el paro, la evolución de las tecnologías y la robótica, que en líneas generales destruyen más empleo de lo que crean, nos obligan seguramente a repensar nuevos sistemas de protección social, empleo y estado del bienestar, pero no para desmantelarlos o reducirlos a la mínima expresión, sino para ampliarlos y difundirlos.

El tercer sector tendrá seguramente un papel importante a desarrollar en este reto histórico, junto a los demás agentes sociales, a condición de no auto limitarse en su rol de prestador de servicios para la administración, saliendo de los paradigmas del siglo pasado donde fue un importante heredero, en el buen sentido, de las intenciones sociales de los movimientos civiles del 68 y las del Concilio Vaticano II que revolucionó las políticas sociales de la iglesia en el mundo.

Activando sus cualidades de adaptación y resiliencia, su relación de proximidad con sus entornos y sobre todo con su capacidad de propuesta, el tercer sector puede ser un gran protagonista en la construcción de una sociedad más justa para el siglo XXI.

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La carta del Presidente, por Luca Franceschi

Hay un discurso muy en línea con esta época, pero sin embargo cierto: todas las organizaciones deben innovar por razones de eficiencia económica, social, e incluso ecológica. Frente a un entorno sometido a una evolución desenfrenada, las empresas, instituciones y las ONG deben constantemente mejorar su desempeño con el fin de hacer frente a estos cambios. La innovación se ha convertido en necesidad.

Dentro de la red Dianova, nuestras organizaciones tuvieron primero que adaptarse rápidamente a las consecuencias de la crisis, debido principalmente a la disminución de las dotaciones públicas. Pero al mismo tiempo, se enfrentaron a un nuevo reto: responder de la mejor manera posible a los nuevos problemas causados precisamente por esta crisis. En resumen, han tenido que hacer más con menos.

Para trascender esta paradoja, las organizaciones Dianova respondieron con la innovación en los servicios, mediante una diversificación y oferta de proyectos adaptados a las necesidades de poblaciones cada vez más vulnerables y marginadas. También lograron implementar alianzas internas y externas que les permitieron desarrollar actividades que no habrían podido hacer por sí solas, aprovechando de esta manera nuevas oportunidades.

Nuestras organizaciones también se centraron en la innovación organizacional con la introducción de prácticas de gestión más eficientes y orientadas al bienestar y al equilibrio entre vida personal y profesional, la igualdad de oportunidades, la organización adecuada de los lugares y métodos de trabajo, la implementación de sistemas de gestión de calidad y la formación y capacitación de su capital humano.

El último seminario Gestión y Desarrollo, dedicado precisamente a la innovación, nos ha enseñado que la creatividad no es algo innato. Cada uno de nosotros puede ser creativo si sabe escuchar y hacer conexiones, si es espontáneo y sin ideas preconcebidas. Sin embargo, para ver como esta creatividad florece, hay que aplicar técnicas de gestión modernas y condiciones de trabajo capaces de fomentar la iniciativa, el espíritu emprendedor y la emergencia de proyectos innovadores. Debemos ir más allá en la implementación de dichas técnicas y condiciones.

Como lo ha destacado el sociólogo Zygmunt Bauman, estamos viviendo en una sociedad cada vez más líquida, cada vez más flexible, donde la gente y las organizaciones están constantemente azotadas por los vientos del cambio, forzados a adaptarse sin cesar a realidades continuamente redefinidas. Para responder de la mejor manera posible a un reto que nos sobrepasa, sólo hay una posible actitud: proyectar, anticipar.

La cohesión de la red Dianova nos ha permitido atravesar momentos muy difíciles, sin embargo, no podremos seguir construyendo el futuro contando sólo con nosotros mismos. Lo que en el futuro será la fuerza de la red Dianova hoy en día ya se perfila. Se trata de la apertura, la creación de redes, y alianzas. Podremos construir este futuro mediante la explotación de todas las fuentes de inspiración, sacando partido de los conocimientos y fuerzas de nuestros partners, desarrollando nuevos proyectos, reforzando nuestra red para tener más influencia en los foros internacionales, explorando nuevas alternativas de financiamiento, porque el estatus «sin fines de lucro» no tiene que significar perder dinero…

El futuro ya está presente, juntos debemos hacer frente al desafío.

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2013, un año internacional, por Luca Franceschi

Para llevar a cabo su misión, una ONG como la nuestra no sólo debe enfrentarse a problemas complejos, también debe interesarse por las decisiones y políticas que pueden influir sobre ellos. Es por eso que tenemos que desarrollar estrategias para intervenir ante los responsables políticos a nivel nacional, regional o internacional.

Para lograr esto, la organización Dianova tiene dos ventajas esenciales. La primera, es la de gozar de una red transnacional bien establecida que le permite estar presente y activa en los principales foros internacionales; la segunda está vinculada al hecho de que todos los miembros de esta red están unidos en torno a una visión, filosofía y posiciones comunes que nuestros representantes aspiran a promover lo más ampliamente posible.

En esta óptica, después de recibir el Estatus Consultivo Especial ante el Consejo Económico y Social de la ONU en 2007, Dianova International comenzó a centrarse en las oportunidades que ofrecen las organizaciones internacionales y el trabajo en red con otras ONG. Los primeros años se dedicaron a comprender el funcionamiento complejo de las instituciones internaciones, en particular las Naciones Unidas, antes de poder definir cuáles serían los objetivos de esta nueva actividad de relaciones internacionales.

Estamos hoy recogiendo los frutos de este compromiso, como lo demuestran las responsabilidades que ahora asumimos en el Comité de ONG de Viena, nuestra participación activa en la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer en Nueva York, o incluso nuestro estatuto de relaciones consultivas y nuestra participación en varias encuestas lideradas por la UNESCO.

Encuentros internacionales, seminarios, foros, la lista de eventos a los que asistimos en 2013 es bastante extensa. Esto demuestra nuestra voluntad de actuar, de posicionar Dianova como un protagonista importante en nuestros ámbitos de intervención. También pone de relieve nuestro apego para promover y defender los posicionamientos que más valoramos.

“El desarrollo del Tercer Sector no sólo puede generar empleo, sino también hacer que la acción colectiva y las políticas públicas evolucionen a favor de un vínculo social más fuerte, para un desarrollo humano más sostenible, y sobre todo más justo.”

Entre ellos, la importancia de la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, también el reconocimiento del papel desempeñado por el tercer sector. Creemos que el desarrollo de una “tercera vía”, entre economía de mercado y sector público, podría ayudar a responder a nuevas necesidades colectivas, al mismo tiempo podría mejorar la situación en materia de empleo en nuestros países. Nuestras sociedades han cambiado, se han transformado. Estos cambios han generado expectativas, nuevas necesidades, en particular en términos de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos – a las cuales ni los sectores de la economía de mercado ni el sector público, no pueden o no quieren responder.

La economía social y solidaria o Tercer Sector, ya es un componente esencial de la economía. Ha ayudado y sigue ayudando a hacer frente a la crisis actual. Su desarrollo no sólo puede generar empleos para responder a estas necesidades, sino también hacer que la acción colectiva y las políticas públicas evolucionen a favor de un vínculo social más fuerte, para un desarrollo humano más sostenible, y sobre todo más justo.

Eso es lo que queremos defender.

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Impulsar el desarrollo humano a través del tercer sector, por Luca Franceschi

 

“El desarrollo humano, como enfoque, se ocupa de lo que yo considero la idea básica de desarrollo: concretamente, el aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de la riqueza de la economía en la que los seres humanos viven, que es sólo una parte de la vida misma”

Prof. Amartya Sen – Premio Nobel de Economía, 1998

Reducir el desempleo, impulsar la economía, volver a encontrar el crecimiento… siempre escuchamos este mantra en boca de muchos de los líderes de Europa mediterránea, mientras que, al mismo tiempo, miran con envidia la curva de crecimiento en los países emergentes. Sin embargo, podríamos apostar que, aunque pudiéremos ganar unas décimas más de crecimiento, esta sería solo de corta duración.

Desde la primera crisis del petróleo y el fin de los treinta años gloriosos, se nos habla de un futuro que se desencante, se nos predicha un futuro de desempleo, para nosotros o para nuestros hijos. De hecho, desde hace mucho tiempo nos encontramos en un estado de melancolía cíclica, con sus altibajos, sus burbujas bursátiles, inmobiliarias o de Internet, que estallan una tras otra. Producto de un liberalismo a ultranza, este ciclo de depresión no se acaba nunca socavar la sociedad tal como la conocemos.

El tercer sector y las ONG nacen a menudo con el deseo de que el problema por el cual se crean desaparezca, “drogas, sida, pobreza, exclusión social, etc.” Este principio define un particular comportamiento de las organizaciones ante su desarrollo y crecimiento y surgiendo la necesidad de adaptarse constantemente a su razón de ser y al hecho de ser útiles.

Por ello, creemos que la naturaleza de nuestras organizaciones está en el desarrollo, entendido como el conjunto de procesos de maduración y aprendizaje, mediante los cuales una organización cumple su ciclo vital. Si queríamos seguir siendo coherentes, podríamos incluso decir que las ONG deben ser conscientes (y aceptarlo con serenidad) ce que el hecho de alcanzar su objetivo sea la causa de su desaparición. Por eso, no hay que tener miedo del cambio.

Muchas de estas organizaciones han vivido, después de una primera fase espontánea y pionera, grandes procesos de profesionalización y de institucionalización, en los que poco a poco, han pasado de la cultura del heroísmo a la de la responsabilidad social, logrando posicionarse como interlocutoras fiables y creíbles.

En este contexto, Dianova promueve alianzas y el desarrollo de proyectos comunes con otras organizaciones del tercer sector en una óptica de fuerte colaboración, apertura e innovación. En resumen, apostamos por multiplicar y complementar y nos alejamos de la posición de competidores.

A través de estos proyectos y alianzas, cuyos primeros pasos presentamos en este informe, aspiramos a participar en la labor de construir un tercer sector fuerte que pueda llevar a una nueva economía, basada entre otro sobre iniciativas locales que valorizan el talento individual.  El tercer sector del futuro puede convertirse en un actor económico importante, capaz de integrar la economía en el ámbito social y político, apostando sobre las fuerzas, los talentos y la autonomía de los hombres y mujeres que componen nuestra sociedad – para un desarrollo humano, sostenible y equilibrado.

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Mira el futuro con otros ojos, por Luca Franceschi

“No se puede resolver un problema con la misma mentalidad de quien lo ha generado
Albert Einstein

El año 2011 se termina como empezó, con el torbellino de una crisis global de gran magnitud. Sin embargo, la crisis económica por lo menos ha sacado a la luz una verdad esencial: sin protecciones institucionales y normativas, sin medidas estatales adecuadas para apoyar a los que se quedan al margen de un liberalismo sin límites, ningún país puede aspirar a un bienestar estable y sostenible para su población. El papel del gobierno, factor de equilibrio y sosiego, resulta crucial, y en particular su articulación con el tercer sector.

Compuesto por un gran número de organizaciones no gubernamentales, cooperativas y mutualidades, el tercer sector desarrolla su acción en muchos ámbitos sobre la base común de los principios de justicia social, de autonomía de las comunidades y de solidaridad. Este nexo común puede llegar a constituirse en los principios refundadores de nuestras sociedades, como lo fueron otros principios que actualmente han llegado a sus límites: los de la competencia y del libre mercado… Es demasiado pronto para decir qué camino tomarán nuestras sociedades, pero tenemos que seguir trabajando y hacernos oír.

Nosotros también terminamos el año como comenzó, porque las dificultades persisten y nuestros miembros a menudo realizan a duras penas su labor. Sin embargo, el trabajo está hecho y seguimos respondiendo a las cada vez más urgentes necesidades sociales. Los miembros de la red Dianova desarrollaron programas e iniciativas que han beneficiado a miles de personas, ofreciendo servicios de tratamiento, prevención de las adicciones y de las conductas de riesgo, servicios educativos, formativos y de desarrollo personal o comunitario. Esas personas a las que hemos atendido son también las más vulnerables, y han sido las primeras víctimas de esta crisis mundial.

Para terminar, el tercer sector se ha caracterizado siempre por la implicación de las mujeres, Dianova no es la excepción, ya que en todos los equipos la perspectiva de género está cada vez más integrada. Una de las prioridades para el 2012 y para los próximos años, será continuar implementando estrategias que favorezcan la integración de las mujeres en los equipos directivos y en los órganos de gobierno.

La época en la que vivimos nos muestra con claridad esta ruta, porque las mujeres son portadoras de un bagaje de competencias y de valores, que se concretan en una mirada diferente, el símbolo de una real esperanza de futuro.

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La carta del Presidente, por Luca Franceschi

A finales de 2009, el conjunto de las organizaciones miembros de la red Dianova, reunidas en asamblea general, analizaron la acción presente de la red, su porvenir y su perennidad. La primera constatación fue que la red Dianova estaba en vías de ganar la apuesta de la diversificación de sus servicios con el fin de proponer, además de respuestas específicas a los problemas de las drogodependencias, otras respuestas a los problemas crecientes de un abanico mucho más amplio de personas en dificultad social: personas sin techo, jóvenes transeúntes, mujeres adictas con carga familiar, menores extranjeros no acompañados, etc.

Segunda constatación, esta diversificación tenía que ir de la mano de una ampliación de la vocación de la red. El objetivo no era sólo ofrecer a las personas los medios para cambiar, sino ofrecérselos a la sociedad en su conjunto. Nuestro deseo era dejar de ser exclusivamente actores de terreno para transformarnos en promotores del cambio social en sentido amplio. Un agente activo de la evolución de nuestras sociedades hacia un desarrollo humano sostenible, objetivo que para ser alcanzado requería una alianza estrecha entre partners procedentes de todos los sectores de la sociedad: la empresa, los servicios públicos y el tercer sector.

Un año después, recogemos los primeros frutos de estos compromisos, aunque todo queda aún por construir. Por un lado, la red Dianova ha preparado el terreno para su nuevo rol de actor del cambio, mediante la elaboración de un documento común para el conjunto de nuestras organizaciones. «El Manifiesto de la Red Dianova» es la primera piedra de la construcción de un edificio que permitirá, así lo esperamos, elaborar respuestas, ya no sólo individuales y ancladas en el trabajo de terreno, sino también respuestas colectivas para toda la sociedad que permitan contribuir a un esfuerzo para el bien común.

Por otra parte, hemos concretado nuestras orientaciones lanzando un proyecto que reposa sobre un nuevo modelo educativo humanista, basado en el aprendizaje experiencial; un modelo que podría acompañar esta evolución de la sociedad que todos deseamos con intensidad.

Este modelo educativo fue objeto de un importante proceso de análisis y reflexión por parte de un grupo de trabajo cuyo encargo es la elaboración de un proyecto complementario a las metodologías de educación tradicionales, centrado en el desarrollo por parte de niños y adolescentes de habilidades para la vida, valores esenciales de convivencia: respeto de uno mismo, del otro, del entorno; la enseñanza de la comprensión y la democracia.

Para finalizar, desearíamos subrayar cuánto la época actual se presta a estos objetivos. El último «barómetro de confianza» establecido por una firma americana de prestigio, demuestra que los líderes de opinión confían cada vez más en las ONG, en cualquier país, para influir y hacer avanzar el mundo en el que vivimos. La segunda enseñanza de la firma es que el modelo de empresa todopoderosa que redistribuye sus ganancias de forma exclusiva a sus accionistas ya ha demostrado sus limitaciones: ha llegado la hora para las empresas de volcarse en un compromiso social activo, en colaboración estrecha con los servicios públicos, las ONG y el tercer sector en general.

Con toda seguridad, ahí reside la clave de nuestro porvenir.

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Dianova, promotora de cambios sociales, por Luca Franceschi

“Queremos construir una sociedad responsable,
inclusiva y cohesionada que incorpore la realidad compleja y plural”

En estos dos últimos años, el mundo se está enfrentando a la mayor crisis económica y financiera desde el final de la segunda guerra mundial. De supuesto origen financiero, la crisis ha afectado a los sectores de la economía real, empresas, administraciones públicas y otras instituciones, que a su vez han causado millones de parados, cambios en los movimientos migratorios y otras consecuencias de difícil evaluación a día de hoy.

Creemos que esta crisis ha puesto en evidencia diferentes fallos que de forma más o menos consciente todos advertimos y que tienen probablemente un denominador común: la desproporción. Desproporción entre reales necesidades y la superproducción de bienes, entre desarrollo y sostenibilidad, entre calidad y sentido de la vida y reales posibilidades de realizarlas.

En este particular momento histórico, en plena transición de la edad del exceso del siglo XX, a la edad de la moderación del siglo XXI, tendremos que aprender a vivir en otras condiciones, ya que el mito del crecimiento infinito ha mostrado sus límites.

Uno de los retos será cómo garantizar la salud y la protección social desde la sostenibilidad, la solidaridad y la equidad, en un contexto económico que podrá ser diferente del que tenemos hoy.

Si nosotros, las organizaciones pertenecientes al tercer sector y la sociedad civil en general lográramos tener la fuerza para construir nuestro propio paradigma de desarrollo, encontrando un justo equilibrio entre eficacia y eficiencia, entre la profesionalización y la indispensable espontaneidad, que en otros contextos podríamos llamar flexibilidad o adaptabilidad, consiguiendo superar la crisis a corto plazo; podremos ser actores determinantes en el futuro.

En Dianova estamos convencidos de que el sentido y el futuro de nuestra organización pasan por un justo equilibrio entre su capacidad de ser proveedora de servicios y al mismo tiempo convertirse en promotora de cambios sociales, para construir una sociedad responsable, inclusiva y cohesionada que incorpore la realidad compleja y plural, sin olvidar a ninguno de sus protagonistas.

Algunos de esos protagonistas forman parte de nuestros equipos a quienes quiero agradecer su compromiso inalterable con nuestros valores, también los amigos y colaboradores y a todos los que creen en nuestro proyecto.

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Cruce de caminos, por José Ángel Muñiz

2008 probablemente permanezca impreso en la memoria histórica como el año que ha visto estallar una crisis de ámbito mundial – cuyo análisis sigue siendo complejo por sus múltiples facetas y consecuencias, aunque también – me atrevería a decir – por sus oportunidades.

2008 también fue el año del décimo aniversario de Dianova. El aniversario de una experiencia de cambio, de transformación y de asunción de riesgos cuyas raíces se arraigan en una historia de más de treinta años. Treinta años de reivindicaciones, de lucha, pero sobre todo también, de esa tremenda fuerza que se tiene cuando se quiere ayudar a los demás. La capacidad de resiliencia que hace nuestra fuerza, encuentra su origen en nuestro sentido de la ayuda.

La renovación que ha caracterizado los diez últimos años de nuestra organización se cruza ahora en el camino con las preocupaciones actuales de la sociedad: las condiciones del planeta, la ecología, la necesidad de inventar otro crecimiento que tome en cuenta la extinción de los recursos naturales. Sin embargo, creemos que la solución vendrá de un desarrollo humano sostenible. Un desarrollo que sepa garantizar mejor el equilibrio entre la economía – producir, lo social – compartir – y el entorno – preservar. Y lo lograremos, porque hay un recurso que es infinito, no es otro que el de la creatividad humana.

Nos lo confirma la propia experiencia. Durante 10 años, nuestra creatividad, aliada con nuestra combatividad e inmensas ganas de aprender nos ha permitido sobreponernos y dejar atrás cada obstáculo. Lo hemos avanzado apostando por la innovación y el profesionalismo. Gracias al compromiso de personas apasionadas con su trabajo.  Lo hemos logrado por el anclaje de cada aspecto de nuestro trabajo en la perspectiva ciudadana, hecha de compromisos y de alianzas locales. Sabiendo crear con cada uno, en distintos niveles, un lazo emocional fuerte, parecido a ese lazo intenso que une los miembros y amigos de la red Dianova entorno a un mismo sentimiento de pertenencia y de querer seguir mejorando.

Los mayores desórdenes pueden dar a luz a nuevas oportunidades. Quizás emerjan nuevos modelos económicos más solidarios. Estos modelos ya están en marcha y han probado con creces su eficacia, las ONG´s son un buen ejemplo de ello.  Debemos exigir que sean valorados justamente, porque son esos modelos los que el día de mañana nos encaminarán hacia una sociedad más próxima al ser humano.

El aniversario de una experiencia de diez años fue la ocasión de mirar el camino recorrido. De decir: “¡lo hemos conseguido!”. También fue el momento de mirar al futuro. Y en ese futuro hay un nuevo equipo de personas que van a coger el timón durante los próximos cuatro años. Les deseo a todos, y en particular a Luca, a quien paso la antorcha, un éxito rotundo ante esta aventura humana.

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La carta del Presidente, por José Ángel Muñiz Rivero

Queridos lectores, queridos amigos,

2007 ha sido un año clave para la red Dianova. Un año cargado de sentido.

Primera victoria, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas nos han acordado el estatus consultivo especial. Se trata de un reconocimiento del cual estamos legítimamente orgullosos, pero sobre todo representa una ocasión única de reforzar el posicionamiento de nuestra red, de reunirnos con otras ONG, de compartir, de intercambiar y de aprender.

Intercambiar, aprender… dos palabras que nos han servido de hilo conductor en el primer congreso internacional organizado por Dianova en Lisboa, bajo el lema: “Red, Cooperación e Innovación en el Sector de la Economía Social”. Un encuentro de reflexión que se concluyó con la firma de una Convención de Cooperación que permitirá a los miembros de la red Dianova trabajar mejor, intercambiar con mayor facilidad aquellas buenas prácticas que ya han demostrado su eficacia, en beneficio de aquellos que lo necesitan.  Coincidencia, ese mismo día, recibíamos a la Señora Michelle Bachelet, presidenta de la república de Chile en su visita a nuestro centro terapéutico de San Bernardo.

Hemos dado un paso al frente en nuestro desarrollo al reconocer explícitamente la diversidad creciente de nuestros servicios. Desde hace ya algunos años, los miembros de la Red han ido poco a poco ampliando su oferta asistencial a otros campos de necesidad como a itinerancia o la delincuencia juvenil

Esta tendencia se ha consolidado en el tiempo por ello hemos deseado recogerlo en nuestros documentos de referencia y hemos modificado nuestra Misión en la Asamblea general anual de Dianova, con la aprobación unánime de los miembros.

La misión de Dianova consiste en desarrollar acciones y programas que contribuyan activamente a la autonomía personal y al progreso social.

Esta renovación de nuestro compromiso se traduce por el desarrollo de actividades y de programas con una creciente carga educativa : las madres drogodependientes con carga familiar en Santiago de Chile, los jóvenes itinerantes de ciudades canadienses, los niños y adolescentes que proceden de barrios desfavorecidos de Nueva York, las personas en situación de emergencia social en Lisboa, los adolescentes vulnerables de Bilbao, Madrid o Sevilla, los cientos de niños de las regiones rurales de Nicaragua, escolarizados gratuitamente en nuestra escuela.

Sin olvidar nuestros programas especializados de información, de acogida, de tratamiento y de seguimiento de personas adictas o con consumo problemático de alcohol u otras drogas en Milán, Roma, Bruselas, Estocolmo, Montevideo, Ginebra o Ljubljana, entre otros.

Allí donde habrá personas que nos necesiten, haremos lo que está en nuestras manos para dar una respuesta: este año casi 5.000 personas se han beneficiado de nuestros servicios.

Por todo lo expresado, el año 2007 ha sido un año clave para Dianova y nos abre las puertas hacia más innovación, creatividad y eficiencia. Sin perder de vista nuestros valores, ni la fuerza de nuestras convicciones. La solidaridad, la tolerancia, la internacionalidad y el compromiso. Con mención especial a un bien preciado: las personas. Todas aquellas personas que nos acompañan hacia un desarrollo humano duradero.

Mi mayor agradecimiento a todos ellos.

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La carta del Presidente, por José Ángel Muñiz Rivero

Estamos muy satisfechos con lo realizado durante el 2006.

Porque el rasgo común de este año ha sido la difusión y la concienciación en nuestros Valores que circularon a lo largo de toda la red como resultado de una intensa formación que se realizó con la asistencia de delegados de cada país, quienes lograron hacerlos descender en cascada hasta llegar a cada nuevo integrante de nuestra amplia organización.

Porque uno de nuestros activos más valiosos es nuestro personal, hemos dirigido nuestra energía hacia una gestión cuidadosa y fluida de las actividades de formación técnica y teórica. Se han organizado grupos de reflexión que apuntan a estimular la motivación y el compromiso con la tarea y a consolidar una fuerte identidad institucional, donde convergen la Misión, Visión y los Valores de Dianova.

Porque, además de continuar con todos los programas asistenciales, hemos diseñado y puesto en marcha nuevos proyectos, en respuesta a las nuevas necesidades de atención que hemos detectado. Algunos se han impulsado en el ámbito de las asociaciones nacionales, en tanto que otros se han podido concretar gracias a la transferencia de tecnología, de personal y de know-how, entre organizaciones de distintos países.

Porque hemos dado servicios a 4078 personas, hemos contribuido con la educación de 310 niños, hemos conseguido que 34 madres pudieran hacer su tratamiento sin separarse de sus hijos y porque hemos sembrado en 243 jóvenes la semilla de experimentar lo que es vivir en un contexto de apoyo.

Porque hemos presentado nuestra candidatura a ECOSOC(*) conscientes de la importancia de ser reconocidos por un organismo de su prestigio internacional. Con el fin de participar activamente en los ejes de la promoción en la educación, la lucha contra la droga y el desarrollo social.

En consecuencia, el sentimiento de satisfacción, que he mencionado al iniciar esta carta, se fundamenta en las metas y los objetivos alcanzados. Todo lo concretado durante el 2006, nos sirve de estímulo para encarar lo que queda por conseguir, ya que Dianova International se ha propuesto el desafío de constituirse legal y formalmente en RED.

Aunque puede parecer un objetivo ambicioso, estamos decididos a lograrlo en el transcurso del 2007, ya que esta nueva forma de gestión posibilitará ampliar y mejorar la oferta de servicios y consolidar nuestra presencia en el ámbito del desarrollo y la integración social.

Con renovadas energías y sano optimismo os digo “hasta el año que viene”.